Septiembre 29, 2014

1. Tú, también, Puedes Ser Grande

“Porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará.”1

Como M. Dunham escribió, “Sir Edmund Hilary fue la primera persona en conquistar el Monte Everest. La primera vez que lo intentó fracasó. Fue nombrado caballero por la Reina de Inglaterra, y en el salón donde se llevaba a cabo la gala colgaba una gran pintura del Monte Everest en la pared detrás de la mesa principal. Por su intento a escalar la montaña recibió una gran ovación. Cuando dejaron de aplaudir, Hilary volteo hacia la pintura y dijo, Monte Everest me has vencido y tal vez lo hagas de nuevo. Sin embargo yo regresaré una y otra vez, y venceré porque tú, Monte Everest, no puedes crecer más, pero yo sí puedo.” *

¡Gran actitud! Que diferente sería todo si nosotros sintiéramos lo mismo al enfrentarnos a las montañas de nuestras vidas de la misma manera. La realidad en la vida es que aprendemos más de nuestras caídas que a través de nuestros éxitos. Los éxitos nos dan satisfacción y son importantes para mantener el animo. Sin embargo, la derrota es nuestro mejor maestro. Esto es porque con cada derrota existe la oportunidad de aprender, de crecer, de convertirnos en mejores personas con más fortaleza. ¡Y esto es lo que Dios desea para cada uno de nosotros—no que nos sintamos derrotados, sino que seamos más fuertes!

Cualquiera que sea la montaña a la que se enfrenta en su vida en este momento—grande o pequeña—recuerde que Dios está aquí con usted. Si es la voluntad de Dios, usted sabe que con su ayuda usted también podrá decirle a su montaña, “Me has vencido y tal vez lo hagas de nuevo. A pesar de todo volveré una y otra vez, y venceré porque tú, no puedes crecer más, pero yo sí puedo. Además Dios está a mi lado para ayudarme.”

Se sugiere la siguiente oración: Amado Dios, dame el coraje para enfrentar cada montaña en mi vida y con tu ayuda, nunca darme por vencido hasta que conquiste cada una y aprenda lo que deseas enseñarme. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.

*Creo que el Monte Everest está creciendo una pequeña fracción cada año, pero la ilustración es valida para mostrar el punto que Sir Edmund Hilary trataba de mostrar.

1. Proverbios 24:16.

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