Agosto 10, 2015

Una papa caliente para las esposas

“Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor.”1

Una lectora del Encuentro Diario nos pregunta, “¿Qué puede hacer una esposa cuando el marido no sigue el plan de Dios?

Primero, mucho depende de qué tipo de esposa estemos hablando.

Por ejemplo, si un esposo es alcohólico, en drogas o es abusivo con su esposa o los niños, entonces se necesita de un amor enérgico. Realmente enérgico. Si él se rehúsa a buscar ayuda, entonces la esposa deberá de decirle que ella y los niños se distanciaran de él hasta que él admita su problema, este sinceramente arrepentido, y entre a un programa de recuperación y este totalmente dispuesto a resolver sus problemas. Si él es violento físicamente, ella necesita reportarlo a las autoridades e irse junto con los niños de inmediato.

Ella también necesita ser honesta consigo misma, examinar su corazón y pedirle a Dios que le revele todo lo que ella ha contribuido al predicamento en el que se encuentra. Las esposas que cuidan a los demás (codependiente) necesitan ser necesitadas en orden de sentirse amadas. Y claro que esto no es amor. Es necesidad. En este caso, ella Tambien necesita terapia para poder resolver sus problemas de personales.

Si el esposo quiere que su esposa participe en cosas ilegales, inmorales, malas o pecaminosas, entonces definitivamente ella necesita tomar una decisión y no hacer lo que él le pide.

Por otra parte, si el esposo es cariñoso, bueno, cálido, y tolerante (como tantos que no son cristianos lo pueden ser), pero no ha aceptado al Señor a como su Salvador, y no desea ir a la iglesia, en ese caso la esposa necesita amarlo y respetarlo de la misma forma. Y probablemente él permitirá que ella vaya a la iglesia. Pero si él no lo hace, ¿qué debe de hacer la esposa? Primero ella necesita examinar sus opciones. Quizás ella podría ir a un grupo de mujeres durante el día si puede, o a un grupo por la tarde si esto es posible. Y ella necesita reunirse con por lo menos una o dos señoras cristianas para encontrar el apoyo y la comunicación que ella necesita. La iglesia no es el edificio. Es donde se reúnen dos o tres en el nombre del Señor y allí en medio está él.2 Si el esposo es un monstruo controlador y no permite que ella haga alguna de estas cosas, entonces los dos necesitarán asistir a terapia de parejas.

La esposa necesita tener integridad; orar a diario por sabiduría, dirección, comprensión, amor, amabilidad y paciencia; y orar en serio por su esposo. Cada día ella necesita confiar totalmente en el Señor, y sobretodo pedirle a Dios el ser como Cristo con él en todo lo que haga, y pedir que él, viendo a Cristo y su amor en ella, deseé lo mismo para sí.

Los mismos principios se aplican si la esposa no es cristiana y el esposo lo es. Tengan presente, también, que la sumisión no significa convertirse en un tapete. Es el aceptarse el uno al otro en amor como la Biblia lo dice, “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.”3 Además, Dios instruyó a los esposos diciendo “Esposos amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.”4 Esta es una orden del Altísimo para todos los esposos.

Se sugiere la siguiente oración para los casados: “Querido Dios, ayudame a entregarme a mi pareja y a nunca tratar de gobernar sobre él/ella. Ayúdanos a que de forma amorosa nos dediquemos el uno al otro, por favor ayúdame a amar a mi pareja así como tu amas a la iglesia. Ayúdanos a siempre ser como Jesús el uno con el otro y con los niños. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesucristo, Amén.”

1. Efesios 5:21-22 (NVI).
2. Mateo 18:20 (
NVI).
3. Efesios 5:21 (
NVI).
4. Efesios 5:25 (
NVI).